Andaba un hombre de triste mirada
vagando por una oscura ciudad
sin idea alguna de lo que hacía allí,
solo sentía que era su hogar.
Sintiendo la soledad caminaba por las calles
y aunque sabiendo que era su mundo,
se encontró ante el intimidante sentir
de ser un alma patética y moribunda.
La soledad invadió cadauno de sus huesos
y lo llevó a buscar a sus amigos,
de pronto apareció frente a un bar
donde siempre se reunían.
Al entrar notó lo lúgubre que era el lugar
distinto al del de costumbre,
pero desesperado no prestó atención
y al no ver a sus amigos corrió.
Un hombre desamparado,
extraviado en su propio universo
existía pero sin paz, lleno de angustia,
con la esperanza de llegar a la felicidad.
Se aventó a cruzar la calle
tenaz y sin mirar, quería avanzar,
entonces fue atropellado
y al momento de morir, despertó.
Sudando e intranquilo se levantó
de esta insana pesadilla de morir
que aunque sea tan triste de creer
era un reflejo de su mal vivir.
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