Hace algunos años noté la presencia de otras personas en el mundo. Nunca me había puesto a pensar en la gente como aquel día. Iba en el asiento trasero de un taxi observando a la ciudad andar, a los carros pasar y a la gente vivir. Es normal estar apurado cuando uno está en la calle, sobretodo por las condiciones de tráfico de mi amada Lima, pero no lo es tanto, ponerse a pensar en todas esas vidas que caminan por las calles como tú, como yo, como todos.
Lo mejor del resto es que para ellos, tú eres su resto. Entonces, ¿qué somos? Hasta ahora somos uno más. Pero seguimos sin responder esta pregunta. Mi respuesta es: somos vidas. Es increíble lo qué hay detrás de cada hombre que ves caminando por las calles de una ciudad. Pues detrás de él hay una historia llena de amores, pasiones, errores, decepciones, alegrías, tristezas, llantos y risas. Mientras para nosotros es uno más del montón para otro es un hijo, un hermano, un amante, un esposo. O bien puede ser un don nadie que solo existe para sí, un hombre solitario, falto de amor. ¿Qué habrá detrás de esa melancólica mujer que divaga entre el cemento? Una triste historia de amor, una lamentable pérdida, las huellas del sacrificio eterno por su familia, nunca podremos saberlo.
Sin embargo, creo que lo más sobresaliente es nuestra capacidad, como seres naturalmente egoístas, de no darnos cuenta de este tipo de cosas, sin decir que yo no lo sea. Me sorprende notar la falta de importancia que le damos al resto de vidas que no son cercanas a las nuestras por dejar de darnos cuenta de que son esenciales para el mundo y por ende, para nosotros. Otra cosa que me sorprende es el hecho de que todas las vidas en el mundo estén tan relacionadas. Con el nacimiento o pérdida de cada una, cambian las demás a su al rededor y con ellas, más y más...y más. Es espectacular la forma en la que sin darnos cuenta el mundo cambia con nosotros.
Por esto debemos tener siempre en cuenta que hay un mundo fuera del nuestro, en realidad millones. El mundo de cada persona que vive en este mundo. Y si hay mundos es porque hay vidas, que cambian constantemente con nosotros y que de alguna cósmica manera confluyen en cada momento para hacer el mundo, nuestro mundo.
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