A veces siento que te pertenezco y me pregunto quién eres,
¿Qué haces con nosotros, los comunes mortales?
¿Por qué te las agarras con unos más que con otros?
Nos haces odiar y amar la vida, querer ser eternos y querer
desaparecer,
Me haces a mí pensar en los fascinantes opuestos ante los
cuales nos pones
Tú y solo tú, porque sin ti no existiría absolutamente nada,
Ni siquiera podría pronunciar la nada ni pensar en ella, de
no ser por tu existencia.
¿De dónde saliste? ¿Cómo te creaste?
Antes de ti no había nada, pero ¿cómo apareciste? ¿Acaso
eres lo único eterno en el universo?
Tal vez seas ese Dios del cual tanto se ha dicho,
A quien muchos atribuyen sus más gloriosos triunfos y sus
peores fracasos.
Tan incomprensible, siempre presente en cada cosa que algún
ser vivo o inerte ha hecho.
Tan tú, que nos haces a cada uno de nosotros ser como somos.
Es increíble cómo es que normalmente nos olvidamos de ti,
El eterno rencoroso, aquel nunca perdona que lo hayan dejado
pasar.
Eres mágico, dejas que creamos que te percibamos de formas
distintas cada vez.
Y siendo tan pequeño contemplas tantos eventos, siempre transversal.
Siempre único, siempre absoluto.
Siempre tú tan tú y siempre yo tan...