domingo, 24 de abril de 2011

Amor enfermo


Después de una larga y dolorosa pausa
aún puedo oír tu voz, ¿o es solo un recuerdo?
hay palabras que escucho en el silencio,
aunque tal vez sea mi imaginación.

Ya acabó esta batalla campal,
quiero que sigas aquí pero no te encuentro,
tengo miedo de que no vuelvas más,
de que este sea tu último adiós.

Pero espera, algo anda mal,
lo que siento son recuerdos de tu piel,
palabras que se grabaron en el viento,
creo que partiste, ya no estás más.

¿Qué te hice, amor mío?
¿Cómo terminó la guerra?
¿Es que acaso fuiste tú el perdedor?
Ojalá sea un error, no fue mi intención.

No quise ser mortal, o tal vez sí,
me hubiera gustado que vivas un poco más
para hacerte sentir como tú a mí,
pero fui rápida por cortesía.

viernes, 22 de abril de 2011

Aleluya, adiós

Leer lo que está escrito en una hoja de papel no quiere decir entenderla. Conocer a alguien tampoco significa comprenderlo. Muchas veces juzgamos incorrectamente al resto, como si debiéramos juzgar, sin saber por qué hacen lo que hacen ni por qué lo hacen de la manera en que lo hacen.

Alguna vez un buen amigo me aconsejó usar una balanza para comparar ciertas cosas en mi vida pero nunca supe bien cómo hacerlo hasta que las cosas cayeron naturalmente en su lugar. Es difícil tomar decisiones cuando se trata de juntar a la mente con el corazón, a la memoria con los sentimientos y a la melancolía con la ilusión. Es más difícil aún competir con los recuerdos y ganarle a la nostalgia sobre todo cuando sabes que nadie más que tú es responsable de lo que te pasa y que en tus luchas internas no hay ni habrá nadie que te pueda ayudar. Sin embargo, de repente lo peor es saber que tu destino no es solo tuyo, sino el de otra persona a la cual no quieres dañar (más).

Ahora cabe preguntar ¿qué es dañar? Dañar es corromper al hombre, su libertad. No creo tener autoridad para hablar sobre el amor ya que muchos dicen que en este se suprimen las libertades del hombre, pero creo que es mi deber decir que por el contrario, amar es elegir libremente entregarse a otro, a uno. Para continuar, dañar significa causar dolor. Con nuestras decisiones podemos causar o no dolor a otra persona. Pero ¿qué sucede cuando cualquiera de las dos opciones que tienes le causaría dolor? ¿Se trata de elegir? Pues sí, se trata de elegir pero no solo tomando en cuenta a la otra persona, sino también a ti. Puede que para ella sea mejor que tú te quedes pero no lo sea para ti. Dejarla no sería egoísta, sería por amor. ¿Amor a quién? A ti mismo porque uno lamentablemente no puede querer "bien" a alguien si no se quiere a sí mismo lo suficiente como para tomar decisiones de tal magnitud. ¿Qué ganas haciendo "feliz" a alguien haciéndote daño a ti mismo? Nada, pues la felicidad que vendrá producto de lo feliz que lo harás será menor que el daño que te harás haciéndolo.

Por otro lado, también duele dejar de lado a alguien a quien le haz entregado tanto de ti que puede decir que es dueño de tu vida. Duelen los recuerdos, duele pensar en que tus nuevas compañeras serán tu soledad y tú. Pero a la larga este daño no será comparable con el daño que le hubieras hecho a ambos si te quedabas. Después sabrás que valieron la pena esos segundos de vacío, esos meses de dolor, esos años de lágrimas, pues estarás mejor. Como dice el buen Cerati, "decir adiós es crecer", crecer en uno mismo que es lo más importante, pues de nada sirve que crezca el amor si es nocivo.

En fin, "si coincidir es guerra y no consuelo" como dice Arjona, y todos somos partidarios de la paz, es mejor alejarse. Y neuvamente lo citaré: "de migas se construye el porvenir y cuando estés en el fondo de los fondos ya verás que no hay camino que no sea el de subir.  La vida está muy cara pa' sufrir". A veces abandonar algo parece la peor decisión, te lleva literalmente al fondo de los fondos, pero estás con alguien, contigo. Aunque duela es lo mejor, lo que a la larga dará felicidad, lo que debe importar.

martes, 19 de abril de 2011

Ansiedad, necesidad

El otoño cae y las flores se marchitan,
tristemente saben a dónde ir,
guardan el camino en la memoria.
Cae la esperanza, se pierde el color.

Al llegar el invierno necesitan tu calor,
pero como buenas vencedoras
se mantienen en pie las ramas.
Pueden estar sin ti.

Una dama recorre tus andanzas
con certeza y seguridad,
mientras que tú la dejas atrás
rosando su cabello y su piel.

Cuando llegan ya es tarde,
no se excitan por su presencia.
Pues el misterio no estaba en otra cosa
mas que en su parcial ausencia.

Sola

Solitaria por obligación
se vuelve un alma apuñalada.
Donde una vez hubo ardor de una pasión,
donde quedan solo humedad y polvo.

La dejaste tú, maldito amor.
Te fuiste por las ramas,
no te dejaste retener,
enfermaste y desertaste.

Entonces me pregunto, ¿vida?
Creíste que hacías falta para la vida
pero existe después ti.
Es el intento de sobrevivir.

Cada instante menos,
cada minuto más,
van marcando el destino
de su vida y de su andar.

Sola como una rama en frío invierno,
abandonada como una hoja en el viento,
recorre los caminos de la vida
con ella misma y su soledad.

La agonía de un soñador

Andaba un hombre de triste mirada
vagando por una oscura ciudad
sin idea alguna de lo que hacía allí,
solo sentía que era su hogar.

Sintiendo la soledad caminaba por las calles
y aunque sabiendo que era su mundo,
se encontró ante el intimidante sentir
de ser un alma patética y moribunda.

La soledad invadió cadauno de sus huesos
y lo llevó a buscar a sus amigos,
de pronto apareció frente a un bar
donde siempre se reunían.

Al entrar notó lo lúgubre que era el lugar
distinto al del de costumbre,
pero desesperado no prestó atención
y al no ver a sus amigos corrió.

Un hombre desamparado,
extraviado en su propio universo
existía pero sin paz, lleno de angustia,
con la esperanza de llegar a la felicidad.

Se aventó a cruzar la calle
tenaz y sin mirar, quería avanzar,
entonces fue atropellado
y al momento de morir, despertó.

Sudando e intranquilo se levantó
de esta insana pesadilla de morir
que aunque sea tan triste de creer
era un reflejo de su mal vivir.

jueves, 7 de abril de 2011

Gente, vidas, mundos

Hace algunos años noté la presencia de otras personas en el mundo. Nunca me había puesto a pensar en la gente como aquel día. Iba en el asiento trasero de un taxi observando a la ciudad andar, a los carros pasar y a la gente vivir. Es normal estar apurado cuando uno está en la calle, sobretodo por las condiciones de tráfico de mi amada Lima, pero no lo es tanto, ponerse a pensar en todas esas vidas que caminan por las calles como tú, como yo, como todos.


Lo mejor del resto es que para ellos, tú eres su resto. Entonces, ¿qué somos? Hasta ahora somos uno más. Pero seguimos sin responder esta pregunta. Mi respuesta es: somos vidas. Es increíble lo qué hay detrás de cada hombre que ves caminando por las calles de una ciudad. Pues detrás de él hay una historia llena de amores, pasiones, errores, decepciones, alegrías, tristezas, llantos y risas. Mientras para nosotros es uno más del montón para otro es un hijo, un hermano, un amante, un esposo. O bien puede ser un don nadie que solo existe para sí, un hombre solitario, falto de amor. ¿Qué habrá detrás de esa melancólica mujer que divaga entre el cemento? Una triste historia de amor, una lamentable pérdida, las huellas del sacrificio eterno por su familia, nunca podremos saberlo.

Sin embargo, creo que lo más sobresaliente es nuestra capacidad, como seres naturalmente egoístas, de no darnos cuenta de este tipo de cosas, sin decir que yo no lo sea. Me sorprende notar la falta de importancia que le damos al resto de vidas que no son cercanas a las nuestras por dejar de darnos cuenta de que son esenciales para el mundo y por ende, para nosotros. Otra cosa que me sorprende es el hecho de que todas las vidas en el mundo estén tan relacionadas. Con el nacimiento o pérdida de cada una, cambian las demás a su al rededor y con ellas, más y más...y más. Es espectacular la forma en la que sin darnos cuenta el mundo cambia con nosotros.


Por esto debemos tener siempre en cuenta que hay un mundo fuera del nuestro, en realidad millones. El mundo de cada persona que vive en este mundo. Y si hay mundos es porque hay vidas, que cambian constantemente con nosotros y que de alguna cósmica manera confluyen en cada momento para hacer el mundo, nuestro mundo.