A ustedes, quienes ocultan miradas piadosas y condescendientes en los rincones de sus ojos
Quiero decirles que sí nos engañan con sus intenciones disfrazadas de indiferencia
Creen que conocen el amor, cuando en verdad solo alimentan sus instintos con deseos de la carne
Pero no lo conocerán hasta que se topen con una arrebatada pasión que lo desnude frente a ustedes y puedan oir su respiración
Son ustedes cuyos silencios y latidos nutren el amor en todos sus matices, en los peores y mejores momentos
Pero somos nosotras quienes les permitimos sembrarlo en nuestro temeroso territorio, que los dejaremos hacernos de todo menos rompernos el corazón
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